Tlalne complota para quitar al titular del OSFEM

Dos contratos con fiscalistas estarían detrás del intento por remover al auditor estatal

Hugo Corzo / Cruz y grama / Heraldo de México
Hugo Corzo / Cruz y grama / Heraldo de México

Mucho se dice en los corrillos mexiquenses sobre las razones para remover a Fernando Baz Ferreira como titular del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM); y, hasta ahora, son dos las hipótesis más sólidas de los motivos para esta movida.

Una apunta a un conflicto de intereses que se extiende hasta el ayuntamiento de Tlalnepantla, que encabeza el morenista Raciel Pérez Cruz. La otra señala que no es una vendetta personal, sino una declaración de fuerza del grupo mayoritario en el Congreso estatal, Morena, que necesita a un incondicional suyo en esa posición, y no a un emisario del Poder Ejecutivo, como señalan de serlo, ellos mismos, a Baz Ferreira.

A saber, derivado de presuntas inconsistencias de la Cuenta Pública 2017 –cuyas sumas y restas respecto al Issemym, ISEM y UAEM no complacen a los diputados de Morena–, Fernando Baz Ferreira ha sido puesto en el banquillo, para removerlo de ese encargo.

La Comisión de Vigilancia del OSFEM, que preside el diputado morenista Tanech Sánchez, ha citado más de media docena de veces a Baz Ferreira para escuchar explicaciones de las inconsistencias halladas. Y aunque en la bancada de Morena consideran al titular del OSFEM muy cercano al Ejecutivo estatal, y quien tiene la encomienda de hacer que todas las cuentas cuadren, no es un asunto de animadversión personal.

Morena, confían algunos que conocen de las negociaciones para la renovación del OSFEM, necesita a alguien afín a su partido en esa posición. Ya barajan varios nombres, pero parece que el bueno será un magistrado del Poder Judicial.

Por lo pronto, parece que será el próximo martes cuando se desahogue, en la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado de México, el derecho de audiencia de Baz Ferreira, respecto a la Cuenta Pública 2017.

Pero en la otra esquina está la hipótesis del conflicto de intereses, como motor que impulsa este cambio.

Se dice que la prisa por remover a Baz Ferreira no es algo personal (y, efectivamente, en eso coinciden ambas visiones), sino porque su salida permitiría tener a alguien no sólo afín a la bancada morenista, sino afín a personas que, presuntamente, están recomendando a los ayuntamientos contratar a dos despachos de fiscalistas que les van a enseñar cómo mover el ábaco para que no sean observados en las futuras cuentas públicas.

Dicen que para jalarle el hilo a esa hebra, hay que preguntar si saben del caso justamente en la Comisión de Vigilancia del OSFEM y, de paso, en la secretaría del ayuntamiento de Tlalnepantla, municipio gobernado por Morena.

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@HUGO_CORZO

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