Los electores de 2021

Morena no es invencible ni hegemónico y a pesar de errores y falta de rumbo, el PAN tiene una base sólida

Jorge_Andrés_Castañeda
Jorge Andrés Castañeda / Analista / Heraldo de México

El domingo se llevaron a cabo las primeras elecciones desde la victoria de Andrés Manuel López Obrador. Morena y sus aliados ganaron las gubernaturas en Baja California y Puebla, dos bastiones históricos del PAN, mientras que éste logró defender las capitales de Aguascalientes y Durango, y ganar el Congreso de Tamaulipas.

La nota de la contienda fue la bajísima participación. El caso más dramático fue Puebla, donde una elección que atrajo la atención nacional sólo tuvo una participación de 33% mientras hace un año la participación fue de 66%. Las cifras no mejoraron en los otros estados: Ags. 39%, BC 30%, Durango 45%, QR 22% y Tamaulipas 33%. A diferencia del año pasado, la gente no salió a votar. ¿Quiénes fueron los que no votaron?

A pesar de ganar las contiendas más importantes, Morena es el partido que más votos perdió en relación con el año pasado, 2.5 millones de votos menos en estos seis estados, al captar sólo 32% de sus votos. El PRI perdió 393 mil votos, el equivalente a 40% de sus votos del año pasado. El PAN es el partido grande que menos bajó, sólo perdió 15% de sus votos, 244 mil frente al año pasado. De los partidos pequeños, los aliados de Morena del año pasado son los que más sufrieron confirmando que su éxito era producto del arrastre de AMLO, el PES prácticamente desaparece perdiendo 97% de sus votos y el PT perdió 50%. Del resto, PRD, MC y PVEM paradójicamente ganaron, subiendo 49%, 86% y 119%, respectivamente.

Al simular las alianzas del año pasado, el Frente perdería 4% de sus votos en estos seis estados, el PRI-PVEM-NA 29%, aunque ahora el PVEM está con Morena, y Morena-PES-PT el 68%. Los electores que no acudieron a votar fueron los que le dieron la victoria a AMLO el año pasado. Los que votaron por Morena PES y PT decidieron no participar el domingo. Los candidatos de Morena ganaron en Puebla y Baja California porque se les sumaron los votos del PVEM, que duplicó sus votos, y porque partían con una enorme ventaja, producto aún del arrastre del año pasado.

¿Qué nos dice esto? Que Morena no es invencible ni hegemónico. Que, a pesar de los incontables errores, falta de rumbo y de narrativa, el PAN mantiene una base sólida y leal sobre la cual podría construir una alternativa a Morena. Que el PRI está en los huesos y en camino a ser una fuerza política testimonial. Pero lo más importante, esto confirma la hipótesis de que existe un segmento importante del electorado que le dio su voto a AMLO el año pasado porque representaba el cambio que anhelaba el país pero que no es morenista. Apoyan la labor del Presidente, como lo demuestran las encuestas, pero no salen a votar por los candidatos de Morena. La batalla político-electoral de aquí al 2021 será por este grupo, ya sea que Morena los logre mantener o alguna otra fuerza política los podrá captar, esto definirá la composición del Congreso en la segunda mitad del sexenio. La lógica indicaría que eso dependerá del desempeño del gobierno y en específico del Presidente, pero hoy en día la lógica ya no sirve para mucho.

JORGE ANDRÉS CASTAÑEDA

COLABORADOR

@JORGEACAST

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