Lecciones para la democracia

Con participaciones tan bajas, el triunfalismo no cabe en ningún partido, pero tampoco la derrota

Arturo Sánchez Gutiérrez / Decano Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey

Ayer se realizaron los cómputos distritales y municipales de las elecciones del domingo pasado. Desde el final de la jornada conocemos los resultados gracias al PREP y a los conteos rápidos para las elecciones de gobernadores en Puebla y Baja California. Van tres puntos de análisis, con base en el PREP:

1. Competitividad. En general, los ganadores ganaron bien, en particular, las gubernaturas obtenidas por Morena. De los ayuntamientos en disputa, sólo 3 de 11 en Aguascalientes tienen una diferencia menor a 5% entre el primero y segundo lugar. En el caso de Durango, la competitividad es mayor, ya que, de los 39 municipios, 12 presentan una diferencia menor a 5% y de ellos, 5 se definen por menos de un punto porcentual. En el caso de los diputados locales, en Quintana Roo, la diferencia entre el ganador y el segundo lugar fue menor a 5% en sólo 2 de 15 casos y en Tamaulipas en 3 de 22 casos.

2. Alternancia. La alternancia sigue siendo una constante en las elecciones locales, no sólo en las gubernaturas. El extremo fue Baja California, donde todas las diputaciones y presidencias municipales cambiaron de manos a favor de Morena. En Quintana Roo, 14 de 15 diputaciones cambiaron de partido y 6 de 22 en el caso de Tamaulipas. Para las presidencias municipales, la alternancia se presentó en 3 de 11 casos en Aguascalientes y en 20 de 39 casos en Durango. Sin duda, Morena fue el partido más beneficiado en Baja California, Puebla y Quintana Roo, pero en los otros estados, otros partidos, principalmente el PAN, mantuvieron y obtuvieron nuevos triunfos.

3. Participación. Destaca la baja participación en las elecciones de gobernador.

En 2010, cuando se eligió a Rafael Moreno Valle en Puebla, participó 57.23% de los poblanos y el ganador obtuvo 58% de los votos.

Este año, la elección de Miguel Barbosa contó con sólo 33.42% de los electores y ganó con 44.67%, de los votos.

En Baja California, la situación es más preocupante. En la elección de 2013 participó 36.77% de los electores en la elección del panista Francisco Vega de la Madrid, quien obtuvo 47% de los votos. Este año, Jaime Bonilla de Morena, ganó con 50.38% de la votación, pero con una participación de apenas 29.95%.

La dinámica y la fuerza de los partidos sigue siendo muy diferente en cada entidad de la República.

Así lo muestra la competitividad y la alternancia de posiciones ocurrida este año. Lo mismo ocurre con la capacidad organizativa de cada partido estado por estado. Con participaciones tan bajas, el triunfalismo no cabe en ningún partido, pero tampoco la derrota absoluta. Entre las diferencias regionales, prevalece un sistema de partidos que bien puede restablecer los pesos y contrapesos propios de una democracia. Las lecciones para cada uno están sobre la mesa. La próxima parada es la renovación de la Cámara de Diputados en 2021, pasando por los procesos de Coahuila e Hidalgo en 2020.

ARTURO SÁNCHEZ

DECANO ASOCIADO DEL ITESM

@ARTUROSANCHEZG

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